Alba va a comer a casa de sus padres, que acaban de construir una piscina en el patio. Necesita dinero para pagar la entrada de un piso y tiene que pedírselo a su padre, con quien no se lleva muy bien. Alba es una “progre” y su padre un “facha”. La madre y el novio de Alba tratan de mediar, pero la comida se complica mientras la piscina vacía simboliza la tensión política y familiar.